Por Alejandro Isas Morales y Alejandro Isas Soto
La Copa Mundial de la FIFA 2026, que se celebrará conjuntamente en Estados Unidos, México y Canadá, está proyectada para ser el evento deportivo con mayor impacto económico en la historia contemporánea. Con 48 selecciones nacionales y un despliegue sin precedentes en infraestructura y tecnología, la movilización de capital superará los miles de millones de dólares.
Sin embargo, detrás del espectáculo deportivo, se está gestando un desafío técnico de proporciones monumentales para las corporaciones multinacionales: la correcta gestión de los precios de transferencia y la atribución de beneficios fiscales en un entorno de fiscalización internacional cada vez más agresivo.
Como especialistas en consultoría fiscal y legal, en ISÁS Transfer Pricing analizamos cómo la arquitectura de este torneo pone a prueba los marcos normativos de la OCDE y la capacidad estratégica de las empresas para asegurar el cumplimiento normativo.
1. El Principio de Plena Competencia en el Terreno de Juego
En el contexto de un evento global, la FIFA, sus patrocinadores, cadenas de televisión y proveedores tecnológicos operan a través de complejas estructuras de grupos multinacionales. El pilar fundamental que rige sus operaciones es el Principio de Plena Competencia (Arm’s Length Principle).
Este principio exige que las transacciones entre partes relacionadas se realicen bajo las mismas condiciones y precios que hubieran pactado empresas independientes en un mercado abierto. Durante el Mundial 2026, la validez de estas operaciones —desde el pago de regalías hasta la prestación de servicios técnicos— será el foco principal de las autoridades tributarias como el SAT en México o el IRS en Estados Unidos.
Retos críticos en el análisis funcional:
- Identificación de funciones: ¿Qué entidad del grupo realiza la gestión real de los eventos en cada sede?
- Asignación de activos: ¿Quién es el propietario legal y económico de los equipos tecnológicos de transmisión?
- Asunción de riesgos: ¿Qué filial absorbe el impacto financiero si un evento es cancelado o modificado?
2. Activos Intangibles: El MVP de la Economía Deportiva


El verdadero valor del Mundial 2026 no reside en los activos físicos, sino en los intangibles. La marca FIFA, los derechos de transmisión televisiva, las licencias de merchandising y las bases de datos de millones de aficionados son los motores que generan la rentabilidad residual del grupo.
De acuerdo con las Directrices de la OCDE, ya no basta con poseer la titularidad legal de una marca para reclamar los beneficios. Es imperativo realizar un análisis DEMPE (Development, Enhancement, Maintenance, Protection and Exploitation):
- Desarrollo y Mejora: ¿Quién invierte en la innovación de las plataformas de streaming?
- Mantenimiento y Protección: ¿Qué entidad se encarga de la defensa legal de los derechos de autor en cada jurisdicción?
- Explotación: ¿Cómo se distribuyen los ingresos generados por el uso de la marca en campañas publicitarias locales?
En ISÁS, mediante nuestro servicio de ValuExpert, ayudamos a las organizaciones a determinar el valor justo de estos intangibles, evitando que la rentabilidad sea considerada un traslado artificial de beneficios.
3. Patrocinios Globales y la Complejidad de la Asignación de Beneficios
Las multinacionales que firman contratos de patrocinio global con la FIFA enfrentan un dilema de precios de transferencia: la atribución de costos y beneficios entre sus filiales locales.
Si una empresa con sede en Europa paga un patrocinio global, pero la explotación comercial y el incremento en las ventas ocurren predominantemente en México durante el torneo, surge la interrogante fiscal: ¿Cómo debe remunerarse esa contribución local?
La falta de una sustancia económica demostrable en la asignación de estos gastos publicitarios puede derivar en el rechazo de deducciones fiscales o en la determinación de ingresos presuntos por parte de las autoridades. Es fundamental documentar que la entidad local recibe un beneficio tangible proporcional al costo que está asumiendo.
4. El Impacto de la Economía Digital y el Pilar Uno de la OCDE

El Mundial 2026 será el primer torneo de esta magnitud en operar plenamente bajo las nuevas reglas de la economía digital. Con la implementación del Pilar Uno de la OCDE, se busca que las empresas altamente digitalizadas (como las plataformas de streaming que transmitirán los partidos) paguen impuestos en las jurisdicciones donde se encuentran sus usuarios, independientemente de su presencia física.
Elementos a considerar bajo BEPS 2.0:
- Amount A: La reasignación de una porción de las utilidades residuales a los países de mercado (México, EUA, Canadá).
- Amount B: La simplificación de la remuneración para funciones rutinarias de marketing y distribución, un punto clave para los licenciatarios locales de productos del Mundial.
Esta evolución normativa incrementa el riesgo de doble imposición, lo que exige una planeación fiscal estratégica que contemple tanto los tratados internacionales como las legislaciones locales de los tres países anfitriones.
5. Riesgos de Fiscalización en la Región Norteamérica
La organización conjunta entre tres naciones soberanas crea un ecosistema de vigilancia trilateral. El intercambio de información entre las administraciones tributarias será fluido y automatizado. Las autoridades pondrán especial atención en:
- Servicios Intragrupo: Pagos por servicios de logística, seguridad y tecnología realizados entre filiales de los países sede.
- Erosión de la base imponible: Vigilancia extrema sobre el pago de regalías a jurisdicciones de baja imposición.
- Análisis de Comparables: La dificultad de encontrar operaciones similares a un evento de tal magnitud hace que la selección de la metodología de precios de transferencia sea crítica.
Cualquier inconsistencia en la documentación comprobatoria podría resultar en multas onerosas y un daño reputacional irreversible para las marcas involucradas.
Conclusión: Una Estrategia Preventiva para el Éxito Global

El Mundial 2026 representa una oportunidad económica sin igual, pero también un campo minado de riesgos fiscales. La complejidad de los activos intangibles, la digitalización de los ingresos y la coordinación trilateral exigen un enfoque de acompañamiento integral.
En ISÁS Transfer Pricing, entendemos que el cumplimiento normativo no es solo una obligación legal, sino una ventaja competitiva. Nuestra tecnología propia, como Smart TP para la gestión de documentación global y ISÁS NovaLex para la gestión contractual impulsada por IA, permite a nuestros clientes operar con total transparencia y precisión técnica.
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