América Latina y su papel en fusiones y adquisiciones: Global M&A Outlook 2026 de J.P. Morgan

Por: Luis Abarca
Asociado Senior de Precios de Transferencia
en ISÁS Transfer Pricing

Alejandro Isás Morales

En un panorama económico internacional caracterizado por una resiliencia inquebrantable, la aceleración imparable de la innovación tecnológica y la búsqueda incesante de sinergias estratégicas que generen valor exponencial, el mercado de fusiones y adquisiciones (M&A) en América Latina se erige como un bastión de crecimiento dinámico y sostenido para el año 2026. Este ascenso monumental, impulsado por un flujo robusto de inversiones transfronterizas y un apetito voraz de capitales globales por activos de alto rendimiento estratégico, se alinea perfectamente con las proyecciones visionarias delineadas en el Global Annual M&A Outlook 2026 de J.P. Morgan y sus perspectivas complementarias. La región culminó el año 2025 con un incremento interanual estelar del 34% en el volumen de transacciones, en medio de un ciclo histórico a escala mundial que alcanzó la cifra colosal de US$5.1 billones en valor total —el pico más elevado en dos décadas—. Este logro no solo catapulta a América Latina como una de las jurisdicciones de mayor expansión relativa en el ecosistema global de M&A, sino que también la posiciona como un epicentro indispensable para la reconfiguración de cadenas de valor mundiales en un contexto de transformación digital y energética sin precedentes.

Horizonte de proyecciones para 2026

El ímpetu observado en la fase culminante de 2025 se proyecta para perpetuarse con vigor renovado a lo largo de 2026, priorizando operaciones de magnitud épica, alianzas colaborativas de vanguardia y consolidaciones sectoriales que redefinan paradigmas competitivos. Brasil, como coloso indiscutible de la región, mantendrá su hegemonía, acaparando una porción preponderante de las transacciones gracias a su robustez macroeconómica, su atractivo magnético para flujos de capital internacional y su capacidad para orquestar sinergias a gran escala. Este liderazgo se ve reforzado por patrones transfronterizos que registraron un crecimiento anual del 49% en 2025, con un énfasis particular en mega-transacciones superiores a US$250 millones —que experimentaron un ascenso del 13%—, reflejando una orientación estratégica hacia acuerdos que no solo generen valor inmediato, sino que también forjen plataformas de crecimiento perpetuo.
A pesar de una ligera contracción del 4% en el número total de acuerdos a nivel global, el enfoque en la calidad estratégica y el valor intrínseco ha prevalecido, una dinámica que se amplifica en América Latina con una intensidad superior. J.P. Morgan prevé que 2026 sostenga este momentum imparable, sustentado en pilares macroeconómicos inquebrantables, una participación creciente del capital privado —que impulsó su actividad global en un 47% durante 2025 y proyecta AUM en private credit superando los US$2.3 trillones globalmente— y una alineación impecable con megatendencias disruptivas tales como la inteligencia artificial (IA), la transición energética y la infraestructura crítica. Este contexto no solo eleva la región a un estatus de protagonista global, sino que también cataliza la atracción de inversiones que potencian la integración regional y la competitividad internacional.

Sectores de alto impacto

Los inversionistas institucionales y corporativos de élite canalizan su visión estratégica hacia dominios pivotales que responden a imperativos globales de largo alcance, asegurando no solo rentabilidad superior, sino también un legado de sostenibilidad e innovación:

• Energía e Infraestructura de Vanguardia: Con un enfoque primordial en la transición energética, redes de transmisión de última generación y proyectos de descarbonización masiva, posicionando a la región como un hub indispensable para la agenda climática mundial.
• Tecnología Avanzada e Inteligencia Artificial: Abarcando centros de datos de escala planetaria, infraestructuras energéticas diseñadas para sustentar el auge exponencial de la IA, y ecosistemas digitales que redefinen la conectividad y la eficiencia operativa.
• Activos Estratégicos para la Transición Energética: Recursos minerales críticos (cobre, litio, níquel) y soluciones integrales para la descarbonización, que no solo mitigan riesgos geopolíticos, sino que también generan rendimientos multiplicadores en un mundo interconectado.
Un elemento clave que profundiza el reporte de J.P. Morgan es la estimación de que el capital global destinado a IA, centros de datos y redes energéticas escalará a cifras estratosféricas de entre US$5 y 7 trillones en los próximos cinco años, abriendo avenidas colosales para América Latina en términos de captación de inversión extranjera directa, coinversiones transcontinentales y forja de alianzas que trasciendan fronteras. Esta convergencia multisectorial, unida a la resiliencia inigualable de la región ante volatilidades geopolíticas y su rol indispensable en supply chains globales y la energía transición (alimentando el futuro de la industria y la IA), la consagra como un destino premier para fondos soberanos, private equity y conglomerados multinacionales que aspiran a diversificar portafolios con activos de rendimiento superior y bajo riesgo sistémico.

Liderazgo hegemónico regional


Brasil se consolida como el titán indiscutible del M&A en América Latina, absorbiendo la mayoría de las operaciones gracias a su envergadura económica monumental, su estabilidad institucional ejemplar y su magnetismo para capitales internacionales de primer nivel. El auge en transacciones transfronterizas fortalece esta supremacía, con Estados Unidos manteniéndose como el socio predominante en orígenes y destinos de flujos, aunque se evidencia una diversificación estratégica hacia potencias emergentes y establecidas en Europa y Asia. Esta dinámica no solo amplifica el volumen transaccional, sino que también fomenta la creación de ecosistemas integrados que elevan la competitividad regional a estándares globales, con México y Argentina emergiendo como hotspots adicionales gracias al nearshoring y valuaciones atractivas.

Desafíos estratégicos y oportunidades de crecimiento

Hacia 2026, el desafío primordial para América Latina radica en capitalizar este interés global en un entorno permeado por tensiones geopolíticas, fragmentación económica y volatilidades persistentes. No obstante, la región exhibe una capacidad adaptativa extraordinaria, con fundamentos que aseguran la perpetuación del repunte: valoraciones atractivas que maximizan retornos, oportunidades en nearshoring que reconfiguran cadenas de suministro globales, y un ecosistema cada vez más orientado a la escala estratégica y la innovación disruptiva. Este ciclo representa una era dorada para inversionistas visionarios, donde la resiliencia se traduce en ventajas competitivas inigualables.
Rafael Muñoz, Head of Latin America Mergers and Acquisitions de J.P. Morgan, declara con convicción: “La resiliencia de América Latina frente a la incertidumbre global ha sido notable”. Esta solidez, entrelazada con una transición hacia operaciones de mayor envergadura y enfoque estratégico inquebrantable, sustenta las proyecciones de una extensión gloriosa del impulso iniciado en la segunda mitad de 2025.
En síntesis, América Latina se erige en 2026 como un pilar fundamental en el ajedrez global de M&A, propulsada por tendencias macroestructurales como la IA y la transición energética, un liderazgo inexpugnable en Brasil, y un marco propicio para transacciones transfronterizas de impacto transformador. Este paradigma no solo fortalece la integración regional, sino que también consagra a la zona como un eje vital en la economía global sostenible, innovadora y de alto rendimiento.

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